LA EXPLOTACION DEL ARBOL PAU-BRASIL
Ir6nicamente el mismo nombre de Brasil, segtin algunos
historiadores, esta relacionado con la primera Case de deforestaci6n
de este pais, aunque hay mas de 20 interpretaciones
de su origen etimol6gico. Ya desde el siglo XI Europa
estaba familiarizado con eillamado pau-brasil, un arbol na-
patanga que significa rojo). Este era utilizado para teñir de
púrpura la seda y el lino de los trajes de los nobles orientales
y luego fue conocida por los nobles europeos tras las
guerras de los cruzados.
Cristóbal Colón fue el primero en vislumbrar árboles
de pau-brasil en los bosques del Caribe, y en su tercer viaje
a América llegó a recoger poco más de media tonelada. En
enero de 1500, el navegante español Vicente Pinzón cargó
sus navíos con 21 toneladas de troncos provenientes del
litoral brasileño. Pocos meses más tarde, en su primer viaje,
el erróneamente llamado descubridor de Brasil —existen
registros documentales en los que se comprueba que Pinzón
llegó tres meses antes— Pedro Alvares Cabral llevó los
primeros troncos de pau-brasil a Portugal junto con las noticias
del “descubrimiento” de nuevas tierras que, finalmente,
acabarían asociando su nombre al del codiciado árbol.
Los especialistas europeos en colorantes naturales percibieron
rápidamente que el pau-brasil nativo de Suda- mérica
(cuyo nombre científico vendría a ser Caesalpinea echinata)
no era tan eficaz como su similar oriental (Caesalpinea
sappan). Sin embargo, con las rutas comerciales orien- tales
bloqueadas desde 1453 (debido a la conquista turca de
Constantinopla), la variedad asiática se volvió excesivamente
cara y el descubrimiento de una variedad occidental fue saludado
con entusiasmo. A pesar de su utilidad y demanda,
el valor del pau-brasil era mucho más bajo que el de la
pimienta importada de la India. Sesenta kilos de pau-brasil
eran vendidos por 2.5 ducados (1 ducado equivalía a 3.5
gramos de oro) mientras que la misma cantidad de pimienta
se compraba en 60 ducados.
Curiosamente, el primer estudio científico sobre el
pau-brasil fue realizado en 1648 por los botánicos Willen
Piso y George Marcgrave, en la monumental Historia Naturalis
Brasiliae hecha bajo el gobierno del conde Mauricio
de Nassau, el más importante gobernante holandés, en la
épo- ca de la invasión holandesa en el nordeste de Brasil. La
planta fue clasificada en 1789 por Jean-Baptiste Lamarck,
quien la llamó Caesalpinea echinata. El género Caesalpinea
fue introducido en homenaje al botánico y médico del Papa
Clemente VIII, Andre Cesalpino y la denominación echinata
proviene de la etimología griega “erizo” y hace referencia
a las espinas abundantes del árbol.
Al estar todos los esfuerzos de la Corona portuguesa
concentrados en la conquista de la India, no había recursos
financieros para actuar en dos frentes, por ello,
el rey decidió concesionar por 10 años la explotación de
todas las tierras situadas en el litoral occidental del Océano
Atlántico (es decir todos los territorios que por el tratado de
Tordesillas pertenecían a Portugal) a un consorcio de ricos
mercaderes lusitanos, dirigidos por Fernando de Noronha
(¡nombre de la supuesta isla de Utopía!). Adicionalmente, el
rey se comprometió a prohibir la importación de pau-brasil
de Oriente, con lo que garantizaba a Noronha y sus socios
el monopolio del pau-brasil.
En Brasil, el pau-brasil crecía originalmente en la planicie
costera situada entre los estados de Río Grande do Norte y
Río de Janeiro, en medio de una exuberante selva tropical
conocida hoy como mata atlántica. Había ejemplares tan
gruesos que tres hombres no podían abrazarlos y cuya altura
podía alcanzar 30 metros.
La explotación de pau-brasil fue realizada a un ritmo tan
feroz que, a lo largo del siglo XVI, portugueses y franceses
(estos últimos de manera “ilegal” según los portugueses)
llevaron, en promedio, ocho mil toneladas de madera por
año hacia Europa. Solamente en el primer siglo de explotación,
cerca de dos millones de árboles fueron derribados,
un promedio espantoso de 20 mil por año o casi 50 al día.
Además de la extracción de madera, el comercio de animales
y otros productos ocasionaron una importante degradación
de la biodiversidad. Por ejemplo, en esta época, un navío
de contrabando francés, capturado por los portugueses,
llevaba en sus bodegas un cargamento que consistía en 3
000 pieles de onça (jaguar), 600 pericos, 1.8 toneladas de
algodón, además de aceites medicinales, semillas de algodón
y minerales. En 1605, la Corona portuguesa, alarmada por
los informes sobre la tala indiscriminada, pasó a controlar
su ambiente natural.
LA EXPLOTACION DEL ARBOL PAU-BRASIL
Published on Marzo 30, 2008
in Deforestación.
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