LA MINERÍA

LA MINERÍA
En el siglo XVII empezó un nuevo ciclo económico en Brasil
caracterizado por las actividades de minería, concentradas
principalmente en lo que hoy se conoce como el estado de Minas
Gerais. El flujo de gente hacia estas áreas y la locura desenfrenada
con la que todos se dedicaron a la búsqueda de oro,
generaron graves problemas sociales, hambre y conflictos.
También inició una lucha feroz entre los empresarios de la
tierra contra la avaricia de la Corona lusitana en relación
con el cobro de impuestos sobre el oro encontrado. En esta
época se dio el primer intento de independencia de Brasil.
Apoyados en el sentimiento de rebeldía de los mineros, los
líderes independentistas pensaban en abolir la esclavitud,
liberar el comercio, promover la industrialización y fundar
una república. A pesar de su fracaso, la insurgencia reveló
el vigor de un creciente sentimiento nacionalista y también
la madurez de una ideología republicana.
La deforestación producto de la actividad minera se
llevó a cabo en dos frentes distintos: primero en la escala
regional, al utilizar la madera para los hornos de fundición,
y para uso doméstico en las residencias de la enorme población
que formaban los trabajadores. El segundo frente se
dio en la región sur que vendía la madera para los mineros
y deforestaba para la crianza de animales de carga para el
transporte de minerales y alimentos.
Después de algunas décadas de explotación intensiva,
el oro en Minas Gerais comenzó a agotarse y Portugal no
consiguió retener para sí mismo la riqueza generada por
esta fuente de producción. Debido a las guerras contra la
Francia napoleónica y a un desfavorable pacto económico
con Inglaterra, casi todo el oro producido en Brasil fue transferido
a las manos de los banqueros londinenses y ayudó a
financiar la infraestructura industrial inglesa.